Enganchado a la Baja Aragón. Puro espectáculo!

El viaje a la Baja Aragón fue improvisado. Todo comenzó la misma semana de la Baja, cuando estaba pensando sobre el tema a tratar en TheBox85. Entonces me percaté que tenía el fin de semana libre, y ya no podía quitarme la idea de poder ir a ver ésta competición. Escribí una introducción y me puse a preparar el viaje.

Pero según se acercaba la fecha, era desconcertante y, a la vez, sorprendente, que no hubiese información sobre los tramos. Todo ésto se publicaría la misma mañana del viernes, día en el que se disputaba la prólogo.

Así que el mismo viernes, unas horas antes de poner rumbo a Teruel, pude acceder a los recorridos y comencé a diseñar mi itinerario. Sólo había tres etapas pero éstas tenían mucha longitud por lo que podría ver dos veces a los vehículos en el mismo tramo, en sitios diferentes. Es la ventaja que tienen las Bajas respecto a cualquier otro rally, la longitud de sus etapas —la SS2 tenía un recorrido de 216,92 km, la SS3 de 133,70 km y la SS4 de 184,05 km—.

Llegar al punto de partida de la prólogo fue tarea de niños. La organización había indicado las coordenadas y mostrado mapas, perderse era difícil. Un punto para ellos, todo comenzaba con buen pie. Encima al llegar a la ubicación, había habilitado un parking de gran capacidad, y gratuito. Todo era puntos a favor, además, el viaje había sido muy divertido, la N-420 que une Cuenca con Teruel es muy recomendable, curvas, bosques... tengo que volver a pasar por allí, sin duda.

Una vez en el punto indicado, comienzo a andar por el sembrado, todo era sembrado. Me coloqué, tras ver a varias motos desde la salida, en un punto justo detrás de un pequeño salto. Éste primer tramo era el más corto, sólo 9,5 km. La zona donde más gente había acumulada, una sucesión de curvas, no era apta para las fotos. Me gustaba el sitio y por eso me quedé allí.

Primero pasaron las motos y quads, en orden de "importancia". El más rápido a mi paso, Barreda, que fue el último de los pilotos en salir. Acto seguido los coches y después los buggies. De los primeros, Nasser me dejó con la boca abierta, no solo por lo fuerte que iba en una prólogo, lo hizo porque el Toyota Hilux Overdrive y su V8 sonaban a gloria pura. Aunque estaba decepcionado, no esperaba que los coches fuesen al revés de las motos y la aparición del piloto de Qatar me pilló desprevenido. Nani, también con un Hilux arrancaba los aplausos del público, aunque su pasada por el punto fue menos espectacular, más efectiva: puede.

Tras los coches le tocaba el turno a los buggies. Quizás la parte más aburrida y sosa de toda la competición —aunque me cambiaba por cualquiera de éstos pilotos—. A ésto le sumo que justo a su paso, el Sol se escondió y una brisa se levantó; empezaba a refrescar y yo volvía a recordar lo mal que lo pasé en Fafe viendo el WRC (aquí te cuento la aventura). Pero el frío duró lo mismo que tardaron en pasar éstos pequeños vehículos.

Con la aparición del primer gigante de arena, se me quitó cualquier tipo de malestar. Y es que, ya desde lejos impresionan. Comienzas a ver una senda de polvo enorme, un rugido que se hace cada vez más intenso y bronco; en aquel instante se me pasó por la cabeza que yo sería algo así como una pequeña gacela escondida tras un arbusto mientras sentía al Tiranosaurio ReX correr enfurecido hacia mí. El paso del primer camión dejaba una estela de polvo enorme y a varios espectadores gritando y saltando de júbilo; sí, uno de esos era yo, ¿o a caso lo dudaban? Estaba entusiasmado, y no era el único loco de la zona.

Uno tras uno iban pasando los mastodontes a una velocidad increíble. Hay que verlo en directo para poder llegar a entenderme. Sólo había visto la prólogo y ya estaba marcando y reservando, en el calendario, las fechas de la Baja Aragón 2018.

Tras el paso del último vehículo y la búsqueda del mío (yo dejé un coche negro reluciente y me encontré uno marrón con mi misma matrícula) me fui hacia Teruel, concretamente al Dinópolis, sede central de la Baja. Cuando llegué, el parque de vehículos estaba cerrado, es más, todos los coches quedaban guardados en el pabellón. Los camiones estaban fuera, recibiendo asistencia: algunos cambiando piezas, otros poniendo los ajustes para la siguiente jornada, y otros simplemente, recibiendo una manita de limpieza. No veo a las motos, imagino que también estarán en el pabellón. Termina el día.

Mi idea era dormir en el coche, y la verdad, el aparcamiento del Dinópolis parece un gran lugar para ello: hay luz para poder comer, sitio para aparcar con comodidad, gente con sus furgonetas preparadas, seguridad... Pero como me va la aventura, decido ir directamente a la salida de la SS2. Y ésto, no es como un rally del CERA o del WRC, me encontré con un panorama desolador, no había nadie.

A unos 600 metros del punto de salida, había un pueblo, opté por probar suerte allí. A los pies de la iglesia me encontré con una familia que tenía una Renault Traffic muy campera, serían mis vecinos por una noche. Pero ésta vez no tengo envidia de nadie, voy a dormir en mí coche, sí, en un compacto de tres puertas. Podía parecer una locura, pero con imaginación y ganas, todo puede ser posible. Un colchón, un poco de maña y oye, qué bien que se duerme en el coche (imagen del invento).

La claridad del nuevo día me despierta, pero si no es por el sonido de la alarma, allí me quedo durmiendo. Iba un poco justo, así que me fui rápidamente para la salida.

Cuando estaba aparcando escuché, de nuevo, ese tremendo sonido: "¡ya llega Al-Atthiyah!". Me daba tiempo a ir a verle y hacerme una foto. Qué ser tan agradable y cercano, un príncipe árabe, un deportista olímpico, pero un hombre que lleva la pasión del automovilismo en la sangre, y eso, se nota.

Comienzo a andar por el tramo hasta encontrar una curva, el Sol me va a molestar con los primeros coches, pero después, es un magnífico sitio; uno tras otro los pilotos se van marcando grandes derrapadas, algunas controladas y otras, un poquito más forzadas.

En mi planning, tenía calculado ver a los 20 primeros, aunque me quedo un pelín más. Mientras regreso al coche, me voy parando a cada paso de cada participante. Cómo me gusta ésta categoría, cómo no he decidido venir hasta ahora!! Me marcho al punto intermedio.

Vuelvo a recorrer carreteras comarcales con encanto hasta llegar a la zona. Mis cálculos habían sido correctos, cuando llegué al punto elegido, una zona de a priori, múltiples curvas, pregunté a la organización y me comunicaron que en faltaban aún 20 minutos aproximadamente para la llegada del primer participante.

Aparqué con un poco de sufrimiento —"necesito un todoterreno para estar tranquilo en estos días", me decía mientras terminaba de "tirar" el coche en el campo—. Bártulos encima (silla, nevera, comida y paraguas, además del equipo de fotografía) y comencé a andar por el tramo. Me tiré casi los 20 minutos andando, no encontraba ese punto que quería, hasta que llegué al que fue mi campamento base durante varias horas. Sin casi moverme del sitio, tenía varios ángulos de disparo, además, los veía venir, podía seguir su trazada como un minuto hasta que llegasen a mi sitio, y después, dependiendo de la cantidad de polvo que levantasen, les podía seguir viendo casi otro minuto más.

La verdad es que estaba sorprendido, en los rallys, casi nunca veo más de 15 segundos a cada coche.

Llega Nasser, era increíble lo rápido que iba, trazada perfecta, navegación correcta y, una vez más, un sonido embriagador. Después irían los MINI All4 Racing de Hirvonen y Terranova. Tenía la sensación de que Terranova iba mucho más fino de conducción que su compañero de marca y que incluso era más rápido que Nasser, pero los MINI suenan muy poco, y eso puede dar sensación de lentitud.

El que perdía unos segundos a mi paso era Nani Roma que tuvo unos pequeños problemas con la navegación, le tocaba inventarse un camino hasta el tramo (imagen inferior). Pero no sería el único, la ladera que tengo delante, se convertiría en uno de los puntos claves de navegación en éste Raid, casi el 60 % de los coches que vi, tuvieron problemas en éste punto.

Era muy divertido, en ocasiones hasta cuatro participantes pasaron prácticamente juntos, no quiero ni pensar la escasa visibilidad que tendría el último de ellos. Ésto es impensable en un rally, otro punto a favor de los Raids. ¡Me encanta éste pequeño Dakar aragonés!

Los errores de navegación se solventaban, en su mayoría, atravesando la ladera hasta el camino. Pero hubo dos, que se equivocaron y mucho. A uno de ellos llegué a perderle de vista, se encontró al ver cómo otro coche le adelantaba (imagen superior). El segundo de éstos dos, paró su coche en la montaña —recuerdo hacer ésto en el EcoDesafío. Es mejor parar 10 segundos que andar dando vueltas—. En ese momento, el paraguas que me cobijaba del Sol, lo utilicé de baliza, moví el paraguas como un loco hasta que el coche comenzó a moverse de manera correcta, y debe ser que les ayude, pues a su paso por mi lado me llevé una sonora y grata pitada. ¡Un placer!

Tras éstos divertidos momentos llegaron, de nuevo, los pequeños buggies. Comenzaba a aburrirme cuando a lo lejos, escuché al primer camión. "¡Corred insensatos! Si el camión os pilla, ya podéis rezar porque el polvo que os tocará tragar será infernal."

Una vez más éstos mastodontes me hicieron gritar de júbilo y también me mantuvieron activo, tocaba correr, para evitar morir asfixiado por el polvo. Hubo mucha diferencia de tiempo entre el primero y el segundo, pero abismal entre ellos y el tercero. Entre medias, más buggies; ¡pobres! (y afortunados a su vez).

La SS2 terminaba con la victoria de Terranova, segundo puesto para Hirvonen y en tercer lugar Nasser. El dorsal 210 aventajaba en 17 segundos a su compañero de equipo y en 37 s al qatarí. El cuarto en el tramo fue Nani Roma que llegaba a 5:04. Quedaba mucho rally pero parecía que ya solo había tres aspirantes. En camiones el scratch fue para Macik (dorsal 401), que llegó 11:36 minutos antes que Valtr (#402) y 20:34 respecto a Vratny (#403).

En el campeonato de España, se ponía al frente de la general Gaig (#227) con su BMW MINI, seguido de Gracia con el Ford Ranger (#232) a 3:45 minutos y Esteve con el Sodicars BV6 X6 (#240) lo hacía a 11:06 minutos. El líder del campeonato Óscar Fuertes con el SsangYong Tivoli #225 se dejaba en la SS2, 24:10 minutos por la rotura de un manguito.

Éste tramo lo disputarían las motos por la tarde mientras que los coches y camiones, harían lo propio con el tramo de la mañana para las motos. De ésto me enteré en la misma mañana, y no es mala idea, aunque hubiese preferido verlos todos a la vez. Raro en mi, no iría a ver en la tarde ni a los coches ni a las motos, había que cumplir con otros compromisos (también muy divertidos). Había tragado suficiente polvo y tomado mucho el Sol, me merecía un descanso ("el descanso del guerrero").

Pero no desconecté de la Baja, ya que seguía los tiempos en la app de ATodoMotor (muy recomendable) y observé como en la SS3 era Hirvonen quien se hacía con el scratch por delante de Nasser con solo 5 segundos de ventaja tras casi 134 km de etapa. Tercero fue Terranova a 37 segundos, un tiempo que le hizo caer hasta la tercera posición en la general y permitía a Hirvonen liderar la carrera por 11 segundos sobre Al-Attiyah.

En el campeonato de España, Rubén Gracia daba un fuerte golpe de autoridad endosando 4:54 minutos a Fortuny con el Toyota Overdrive Hilux #230 y 6:08 a un recuperado Fuertes. En la general, a falta de una etapa, la victoria parecía decantada para Gracia que aventaja en 18:08 minutos a Esteve y 26:45 minutos a Fuertes.

En éste blog no sólo hablamos de coches, también os hacemos parte integrante de nuestros viajes. La segunda noche no dormiría en el coche, lo hice en un pequeño pueblo llamado Jarque de la Val, en una casa rural —Hotel Casa Valero— con pocas habitaciones, muy acogedor. Le doy un 9 en relación confort, estética y precio (imagen de la habitación, imagen de la escalera, imagen detalle).

El disfrute de la habitación fue escaso: llegamos tarde y partimos pronto. Queríamos ir a un punto intermedio de la última especial. El domingo, tanto las motos/quads como los coches y camiones disputaban la misma etapa. El sitio elegido está a 50 minutos del hotel, y a su vez, a poco menos de 15 minutos de donde hice noche el día anterior.

Llegamos justo 10 minutos antes del paso de Barreda, y una vez más, sufro por mi coche a tirarlo, literalmente, ladera abajo para aparcarlo fuera de la carretera. Por lo menos está junto a un arbolito que le dará sombra.

Entre unas cosas y otras, casi nos pilla sin preparar el paso del campeón Barreda. En nuestra ubicación hay un salto provocado por una carretera comarcal que corta el tramo de tierra y una larga curva. Los saltos y derrapajes están a la orden del día.

Las cosas como son, en vivo, parece que Barreda no tiene rival alguno. Qué ritmo tan tremendo lleva, ninguno de los otros participantes traza igual la curva, pone los pelos de gallina, va a una velocidad tremenda en un campo lleno de piedras.

La vista y nuestra sensación no estaban equivocadas: Barreda endosa 1:18 minutos a Adriá #4 en ésta última etapa y gana la Baja con 6:17 minutos sobre Pedrero #5. Los quads también son divertidos, ver cómo el piloto coloca el cuerpo para controlar y nivelar las derrapadas era espectacular. En ésta categoría el más rápido y ganador final fue Viñaras #161 con 19 minutos de ventaja sobre Calomarde #150.

Un pequeño parón (de unos 20 minutos) entre motos y coches. Lo justo para comenzar a andar y terminar de explorar el terreno.

Encontramos un sitio perfecto: tenemos sombra, muy importante en éstas latitudes, sin movernos hay tres curvas que podemos ver y fotografiar, y moviéndonos unos 100 metros, una curva muy cerrada. Plantamos nuestro campamento base.

En ésta pausa, explico a mi acompañante las grandes diferencias que estaba encontrando entre la Baja y el CERA. Y ahora en frío os lo cuento aquí, no es ni mejor ni peor, es simplemente algo muy diferente.

Me resultaba raro andar a mis anchas por el tramo, sin casi zonas marcadas como peligrosas, claro, aquí hay más de 150 kilómetros de recorrido por etapa. Pero también me resultaba chocante que en el CERA, antes del primer participante pasan como 10 coches de seguridad, cuatro patrullas de la G.Civil y luego los respectivos Triple0, Doble0 y el Cero. Es que aquí por no pasar, no pasa ni un vehículo entre las categorías, o abriendo o cerrando tramo.

A lo lejos comenzamos a escuchar un poco de ruido, son los dos MINI que se acercan. Trazan ambos bastante bien las curvas en las que estamos, pero ahora sí, es Nasser el que da la sensación de ir rapidísimo. En la curva que veíamos entre árboles, se marcaba una espectacular derrapada, tirando, literalmente, acto seguido el coche en una curva cerrada. La teníamos delante (foto inferior). Ésta vez, no solo soy yo el que se emociona con sus derrapes y el sonido del coche, mi acompañante, quien estaba de estreno en competición, gritaba igual que yo.

Tras varios coches, nos movemos a la curva cerrada y menudo acierto. Allí vemos pasar a varios participantes entre los que destacamos a las dos Ford Ranger (#209 y #204) pero en especial a Martin Prokop #204. Éste piloto WRC ya me había emocionado en mi primera visita al Mundial de Rally, siempre lo vi como un piloto muy espectacular, y aquí no defraudo. Además la decoración de su pick-up llamaba poderosamente la atención, y también, el sonido de su enorme motor de gasolina. Qué recorrido de suspensión tan grande tienen éstas monturas, lo absorben absolutamente todo.

Y para que tuviésemos más emoción y mi acompañante probara todo tipo de condiciones, el cielo decidió regar un poco la pista. En cuestión de minutos, se encapotó. El Sol desaparecía a medida que las nubes negras nos rodeaban. Los goterones rápidamente dieron paso a un aguacero. El paraguas que nos refugió durante la mañana del Sol serviría para darnos cobijo y permitirnos llegar al coche medianamente secos.

En la siguiente imagen podéis comprobarlo, por cierto, el piloto es el televisivo Jesús Calleja quien ha confirmado que estará en el Dakar 2018 gracias a que Nasser abonará la parte económica que el español no pueda conseguir con los patrocinios. Hoy por ti y mañana por mi, Calleja ayudó en el Dakar a Al Attiyah cuando éste quedó atascado en una duna.

La última etapa la ganó finalmente Al Attiyah y la gran ventaja obtenida en éstos 184 km le permitieron llevarse la victoria final con una ventaja de 2:35 minutos sobre Terranova y 3:06 minutos sobre Hirvonen. La cuarta plaza la ocupó Roma a nada menos que 8:23 minutos de su compañero de montura.

La última etapa en el Campeonato de España fue de infarto. Óscar Fuertes ganaba con su Tivoli éste tramo y recortaba mucho tiempo, exactamente 4:44 minutos a Esteve (segundo) y 16:34 minutos a Gracia, que a pesar del tiempo perdido se hacía con la victoria final con más de 6 minutos de ventaja sobre Esteve. El de SsangYong pudo terminar la Baja en tercera posición manteniendo el liderato en la general —salvo imprevisto, estaremos en septiembre en la siguiente cita de éste campeonato— y a su vez, consiguió la victoria en la Dakar Challenge.

Tranquilos, no nos hemos olvidado de los camiones, les hemos reservado un espacio final. Se lo merecen. Realmente todas las categorías (salvo los buggies) me han dejado una grata sensación, pero con los camiones ha sido diferente. Ya estaba entusiasmado al verlos en la prólogo y en la etapa del sábado, pero no era consciente de lo que mis ojos iban a ver: camiones saltando!!

Cómo explicaros con palabras ésta sensación. No me veo capaz de hacerlo. Imaginad un sonido atronador, una enorme masa de hierro circulando a toda velocidad por caminos de tierra, una gran columna de humo. ¿Estáis conmigo? Bien, pues ahora sumad, ¡verles volar!. No todos saltaron a nuestro paso, pero los que lo hicieron, nos dejaron boquiabiertos. Creo que es lo mejor que he visto hasta ahora en competición, y pensaba que habían sido los saltos de los WRC en Fafe.

Nada más que contar, nos damos una ducha de agua con botellas para quitarnos un poco el polvo y el barro que tenemos encima. Sacamos con cuidado el coche de la cuneta y partimos a casa con más de 8 Gb de material y una enorme sonrisa. Mi acompañante me dice que va a repetir, ya está infectada con mi mal. Ya no hay cura.

Un saludo y hasta la próxima aventura!!

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