Nuevo en la cuadra: Ferrari Portofino

Parece que fue ayer cuando desde Maranello presentaban al pequeñín de la familia, el Ferrari California —sustituido por el California T en 2014—. El primer descapotable de la marca con un techo duro retráctil y también, el primer modelo de la firma con un motor V8 en posición central longitudinal. El caso es que han pasado ya nueve años de aquella presentación, y casi tal como vino, se va, sin hacer ruido.

De momento, su sucesor ya ha hecho algo que el primero no consiguió: llamar la atención. Su denominación Portofino. Es cuanto menos, peculiar. Sí, a mi no me gusta absolutamente nada, pero según la nota de prensa, el nombre de la ciudad italiana (que ya estaba de alguna manera ligada a Lamborghini) encaja perfectamente con el coche pues "es uno de los pueblos más bellos de Italia, conocido por su puerto turístico y convertido cada año en todo un sinónimo de elegancia, deportividad, y lujo discreto", en fin.

Pero dejemos a un lado la discusión del nombre, y vamos a por lo que de verdad nos gusta. El nuevo Ferrari tiene un motor de 8 cilindros en uve a 90º grados, de 3,9 litros de cilindrada y que está sobrealimentado por dos turbocompresores que tienen doble entrada. Básicamente el motor es el mismo que el del California T que daba 560 CV pero con algunos cambios, por ejemplo, son nuevas las bielas y los pistones; se ha rediseñado el sistema de admisión y hay un nuevo colector de escape de una sola pieza que reduce la perdida de carga. La caja de cambios es automática de doble embrague y siete relaciones.

Traducido a cifras: el Portofino ofrece 600 CV de potencia a 7500 rpm y un par motor máximo de 760 Nm entre 3000 y 5250 rpm. ¿Qué quiere decir ésto? Que puede acelerar desde parado hasta los 100 km/h en 3,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima superior a 320 km/h. Ligeramente superior al California T —3,6 s y 316 km/h— y un poco peor que por ejemplo, un Lamborghini Huracán Spider LP610-4 —3,4 s y 324 km/h—.

El Portofino mantiene la configuración de tracción trasera pero incorpora un diferencial trasero electrónico de tercera generación (E-Diff3) integrado con el control de tracción F1-Trac. También es novedad en el modelo el sistema de dirección asistida eléctrica EPS (Electric Power Steering) con una desmultiplicación un 7% menor que la anterior. Las suspensiones son de tipo magnetoreológicas (SCM-E) y tienen tecnología “dual-coil” permitiendo una mayor reducción del balanceo y, al mismo tiempo, mejoran la absorción en superficies de asfalto irregular.

Hay algunos datos más que Ferrari da sobre su nuevo modelo, aunque simplemente los menciona. Por ejemplo: el peso del conjunto es más ligero que el del California T, que era de 1805 Kg, pero sin especificar cuánto. Eso sí, nos hablan de que el reparto de pesos es del 46 % delante y del 54 % detrás, todo muy equilibrado. También informan que el chasis —que supongo que estará fabricado en aluminio— es más ligero y que la rigidez torsional del conjunto se ha mejorado.

El Portofino mantiene la configuración de descapotable de cuatro plazas y techo duro retráctil. Comparado con el modelo al que sustituye —y aniquila—, crece ligeramente en todas las cotas, salvo en la altura. Mide 4586 mm de longitud, tiene una anchura de 1938 mm y apenas supera el 1,31 m de altura. Las cotas del California T eran 4570, 1910 y 1322 mm, respectivamente.

El modelo de acceso a la gama Ferrari ha sido diseñado en el Ferrari Design Centre, y tiene rasgos que lo acercan a otros modelos de la familia, como al recién aparecido 812 Superfast. Los faros del Portofino son completamente de ledes, la novedad, que si bien podría ser está, radica en que tienen una toma de aire en la parte externa del proyector que canaliza la corriente de aire por el interior del paso de rueda hasta el lateral, reduciendo así la resistencia aerodinámica. La parte posterior también es completamente nueva, aunque su diseño no varía tanto respecto a la del California T, con esos grandes grupos ópticos traseros.

Desde luego, el Portofino entra por los ojos, tiene un diseño más agresivo, quizás podríamos decir, más acorde con lo que se espera de un Ferrari, abandonando así ese aspecto "de sosainas" que tenía el originario California de 2008. El modelo se ha presentado con la carrocería pintada en la nueva tonalidad de nombre Rosso Portofino.

El habitáculo presenta un diseño muy continuista en el que hay ligeros cambios en el diseño y en el que Ferrari asegura haber prestado "especial atención en el comfort a bordo". Entre las novedades podemos mencionar el nuevo sistema de información y entretenimiento que tiene ahora una pantalla táctil de 10,2” y funciones mejoradas. También es nuevo el sistema de climatización y los asientos, que tienen regulación eléctrica en 18 vías y un nuevo diseño de los respaldos, que según Ferrari aumenta el espacio para las piernas de los ocupantes en las plazas traseras —aunque no hay datos sobre ello—. Una de las novedades que seguro que el copiloto agradece es el nuevo display de información situado justo encima de la guantera.

El volante tiene un nuevo diseño, sí, Ferrari también ha caído en la moda de achatar el volante en su parte inferior. En él, como en otros modelos de la marca, están integrados múltiples botones, como los intermitentes, mandos de audio, el botón de encendido o el manettino, un mando que permite elegir entre tres ajustes: Comfort, Sport y CST-OFF, siendo como siempre, la mejor opción (según Ferrari) el modo Sport en el que se prioriza las máximas prestaciones y estabilidad en condiciones de buena adherencia. Para los más avanzados, dejamos el modo CST-OFF en el que se desconecta el control de estabilidad y el control de tracción.

Para mejorar el confort cuando se circula con el techo oculto, Ferrari ha instalado un nuevo deflector de aire que reduce un 30 % el flujo de aire en el interior del habitáculo.

¿Qué hay en el mercado capaz de hacer sobra a éste Ferrari? Pues no mucho, teniendo en cuenta que el Portofino es un descapotable de techo duro con capacidad para cuatro ocupantes. Por planteamiento, pues también tienen 4 plazas y tracción trasera, solo están el Mercedes-Benz AMG S 65 Cabrio que tiene un motor V12 de 630 CV —y cuesta 306 000 euros— y el BMW M6 Cabrio Competition Package de 601 CV —cuesta 173 000 euros—. El California T de 560 CV actualmente tiene un precio en nuestro mercado de 215 000 euros, parece barato al lado del modelo de la estrella.

¿Y el resto de descapotables con muchos caballos? Pues tenemos el Porsche 911 Turbo S Cabriolet de 581 CV (250 000 euros), el Lamborghini Huracán Spider LP610-4 de 610 CV (254 000 euros), el Audi R8 Spyder V10 plus de 610 CV (que aún no está en venta) o el Jaguar F-Type SVR de 575 CV (167 000 euros). Todos con tracción total, y salvo el Porsche, con solo dos asientos.

Si os habéis quedado con ganas de más, tendréis que esperar hasta mediados del próximo mes de septiembre cuando comience una nueva edición del Salón Internacional de Frankfurt. Allí los del cavalinho mostrarán el último integrante de una cuadra de lujo, podremos ver la última macchina de Ferrari.

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