WRC Portugal 2017, un viaje en primera persona (Parte 1)

Son las 7 de la mañana, suena (I Can`t Get No) Satisfaction de los Rolling Stone, después de entonar las primeras estrofas, pego un grito para levantar a Sergio, el que será mi compañero de aventuras durante los próximos días, reincidente, pues fue con él y con el Renault Clio de km77 con quien fui al WRC Portugal de 2015 —en Algarve—. Tras un rápido desayuno llega la primera aventura, y esta no es otra que colocar todo el equipaje en el maletero de 380 l de mi querido GTC; suerte que de pequeño he sido un amante del Tetris y pudimos superar satisfactoriamente esta prueba.

El viaje transcurre sin problemas, esquivamos el peaje de la AP-6 realizando un tramo por carretera de doble sentido hasta enganchar con la A-50 que nos dejará en la A-62 tras pasar por Salamanca. En esta autovía y a unos 20-30 km antes de la frontera, paramos para llenar el depósito, nosotros no lo sabíamos pero esta parada no era necesaria pues en la frontera hay varias gasolineras que tienen un precio ligeramente superior pero que en ningún caso llegan a los precios de Portugal. Nuestra fuente nos había informado de que la vinculación de matrícula y tarjeta para el pago en las autovías se hacía en la frontera (o eso entendimos); no veíamos el sitio, así que dimos media vuelta, sin saberlo, esto nos iba a llevar otra vez a España (no podíamos hacer la "pirula" de nuevo porque teníamos a la GC detrás). Así que otra vez, paso por la aduana, ahora no nos libramos —por pardillos—, nos toca registro. Siempre me hace gracia que me pregunten, aunque sea en portugués, si llevo armas.

Antes de marcharnos nos indican los simpáticos guardias (y no lo digo con rintintín) que lo de la tarjeta es a 11 km. Efectivamente, a esa distancia y perfectamente indicado, junto a una gasolinera hay una caseta de peaje. Los pasos son sencillos: sitúas el coche, metes una tarjeta de crédito y automáticamente queda todo vinculado. "Ale, a correr!" que nos esperan aún un par de horas hasta nuestro primer destino: Oporto —no tardaré en hacer una entrada con la parte solo de la ciudad—.

Llegamos a una ciudad que tiene un encanto especial, no se si será por las cuestas, por esos edificios antiguos llenos de azulejos, por las callejuelas, pero es una ciudad que engancha. Momento de decidir pues tenemos dos opciones: ir al parque cerrado o hacer turismo; decidimos lo segundo, así que tenemos la tarde y la mañana del día siguiente libres. Durante la tarde hicimos turismo por nuestra cuenta, con especial atención, a cruzar el río Duero por el puente de Luis I a la caída de la tarde. Tras comer las típicas Francesinhas en un lugar muy turístico —al día siguiente nos abroncó nuestro guía: "¡cómo habéis podido ir allí!", la respuesta era fácil: fútbol, terraza y cerveza fresquita; a nosotros nos gustó— tocaba bajar aquel "espeso" plato, así que vuelta a pasar por el puente para la foto nocturna y subida al castillo para terminar en nuestro hostal. Un alojamiento bien situado que cuesta 44 euros la noche para dos personas con el desayuno incluido. Este es el Best Guest Porto Hostel y esta la foto de sus escaleras, todo con mucho encanto, salvo que te toque, como a nosotros, el cuarto piso (y no, no hay ascensor).

A la mañana siguiente contratamos una visita guiada con FreeTour; este sistema de conocer la ciudad cuando no tienes tiempo lo he descubierto hace poco y es muy recomendable. Las tres veces que lo he usado, ha sido siempre gente joven con ganas de trabajar, que les gusta su ciudad y que hacen muy amenas las visitas. Nuestro guía, Nuno, nos muestra las principales zonas del casco antiguo de la ciudad, en una visita que duró poco más de 4 horas y que acaba en la zona de las bodegas. Por cierto, el sitio bueno para las Francesinhas está en esta zona —no recuerdo su nombre pero si su fachada con esas dos ventanas rojas (clic aquí)—.

Dejamos el turismo y nos dirigimos al centro para sacar el coche del parking. Pagamos 15 euros por 24 horas, utilizamos Parclick, un sistema recomendable por el precio pero que me decepcionó, porque aún teniendo plaza reservada (con hora), tuvimos que esperar 10 minutos a que hubiese hueco en el subterráneo. Curioso la cantidad de aparcamientos que hay en "forma" de edificios, me quedé con las ganas de entrar a uno de ellos hasta la azotea, tipo película en la que arriba se comete el intercambio de rehenes, :), otra vez será. En ese momento teníamos dos posibilidades: pagar 20 euros por ver el tramo espectáculo de Loussada que estaría abarrotado o ir a la salida y ver a los pilotos y coches de cerca, con algo más de tranquilidad. La respuesta fue clara: "rumbo al Castillo de Guimaraes".

La salida se realiza a los pies de este castillo de los templarios, está muy bien organizado y como siempre en estos casos, hay una gran cercanía entre coches, pilotos y nosotros, los "cuneteros". Vemos la llegada al parque cerrado de todos los participantes. Latvala es el primero y también el que pone el toque de humor y la trastada de niño derrapando su Yaris WRC junto a las vallas, por dos veces, pues la organización se equivocó al indicarle el sitio y el de Hyundai dio una vuelta al ruedo extra. Claro que pensándolo ahora, los que se comieron todo el polvo sin saberlo, lo mismo no les pareció tan divertido.

Toca ver los coches de cerca y si se quiere, conseguir la firma de tu piloto favorito, aunque suele ser misión complicada ya que va por tandas y las colas para los punteros, para mi gusto, son estresantes. Pasa el coche cero por la línea de salida; me voy fuera del tumulto que hay alrededor del parque cerrado. Me dispongo a hacer las primeras fotos a los coches según salgan del castillo; mi compi, se queda esperando a Sordo para hacerse un selfie, gracias Dani!

Llegados a este punto, hago un inciso para una nota mental: no volver a dejar el abrigo en Madrid a pesar del tiempo caluroso que puedan pronosticar y, tampoco, la sudadera en el coche a pesar del solazo previo. El viento en el norte de Portugal (o por lo menos lo que hemos vivido) entra en los huesos y te congela.

Una vez recuperada nuestra temperatura corporal óptima, ponemos rumbo a Viana de Castello, aunque antes, una parada técnica para comprar alimentos, cenar, ver la especial de Loussada en las pantallas del centro comercial y coger Wi-Fi para dar señales de vida y para subir las primeras fotos a mi Instagram.

El trabajo hecho previamente en casa con los mapas de google y los planos de la organización nos hacen ir directos a nuestro destino, un punto cercano a la entrada de Carreso. Os muestro debajo de estas líneas el mapa de la organización. Como podéis ver, para ir al ZE05 hay una carretera de unos 6 km en la que se indica que es obligatorio ir andando. Yo entendí y sigo entendiendo que ese tramo estaría cerrado al tráfico y que solo sería utilizable por viandantes.

Por desgracia, no estaba equivocado. Efectivamente, al acercarnos comenzamos a ver coches "tirados" por las cunetas, acceso cerrado al tráfico. Aparcamos a unos 700 m pasado ese punto, desplegamos la tienda entre el coche y un muro para resguardarnos del viento y pusimos el reloj a las 6 am; el tramo daría comienzo a las 10:09 pero había mucho que andar. Antes de dormir, cargamos los móviles e inflamos los colchones con mi nuevo "mejor amigo", un transformador de corriente que por 30 euros te salva la vida. De momento, 100 % recomendado, es éste.

Tras una noche de diluvio por fases y escuchar continuo movimiento de coches, nos levantamos; para nuestra sorpresa, de los 20 coches que podríamos estar agolpados en la zona, quedábamos 4.

"¿Qué ha pasado? ¿ocurre algo en el tramo?"

Nos hacíamos preguntas que no sabíamos responder. Nos quedaba plegar la tienda e investigar, no tardaríamos nada, cosa de dos o tres horas —qué gran invento esas tiendas de desplegado en 2 segundos y plegado en un infierno de tiempo—. Ya con todo en el coche, nos vamos hacia el punto del corte y... voilà, tramo de acceso abierto. Me recorre un cabreo monumental, mezclado con una gran dosis de "no entiendo nada" y otra de alivio pues los 6-7 km que teníamos previstos andar, se quedaron en dos y algo.

Llegamos a la zona espectáculo ZE05, que desde aquí os recomiendo para otro año (si repiten), un lugar muy amplio en el que puedes ver a los coches pasar en buen sitio (entiéndase curvas chulas, grandes apoyos, derrapes, frenadas que descolocan el coche e incluso un pequeño salto, esto ya en ZE06) sin el agobio y aglomeración de gente típico de estas citas. Gracias a esa gran explanada, la espera se me pasó volando pues estuve investigando el terreno en busca de mejores sitios, y el estar en constante movimiento también ayudó a entrar en calor.

Hago un inciso para una nota mental: no volver a dejar el abrigo en Madrid a pesar del tiempo caluroso que puedan pronosticar y, tampoco, el polar en el coche a pesar del solazo matutino. El viento en el norte de Portugal (o por lo menos lo que hemos vivido) entra en los huesos y te congela.

Nos quedamos a ver tanto la SS2 como la SS5, ambas en Viana Do Castelo con una longitud total de 26,70 km. En la primera de ellas, teníamos la sensación de que Dani Sordo había pasado "lento", igual que Ogier. Latvala había sido el más rápido junto con un Lappi que acortaba la curva y lo hacía muy espectacular. Murmullo general con Breen que pisó todos los pedruscos del camino (imagen sobre este párrafo), quizás, el que peor parecía que lo había hecho. En casa conocimos las posiciones finales: el español quedó noveno, el actual campeón del mundo séptimo, Latvala fue segundo a 1 s. de Paddon, que de verdad, en vivo no parecía ir tan rápido. Lappi acabó undécimo y el "barrendero" Breen, quinto, siendo el mejor de los Citroën Meeke (P3 a 1,2 s del líder).

Los que nunca defraudan son los espectadores. En esta ocasión, me han sorprendido y mucho la cantidad de cacharros adaptados para el campo que había, vamos, esos bichos con un recorrido de suspensión enorme y que parece que vas subido en un autobús, pero oye, qué envidia, que llegaban hasta el mismisimo tramo sin esfuerzo. Larga vida al Defender!!

En la segunda pasada, habíamos cambiado de sitio, en esta ocasión nuestra apreciación sobre la actuación de los pilotos fue la siguiente: Sordo iba mucho mejor que antes, Ogier hacía una trazada muy limpia, cerca del "muro" pero algo más lenta. Meeke nos levantó del asiento y los Toyota nos seguían sorprendiendo, menudo ritmo, aunque en este caso más que Latvala fue Lappi el que nos gustó. Menudo ojo, pues el joven finlandés terminó undécimo y el aspirante al título Latvala quinto a 5,8 s. Otra vez el scratch fue para Paddon (que seguía sin parecer que iba tan rápido), seguido de Sordo (+4.2 s) y Meeke (+0,9 s).

En la categoría de WRC2 el ritmo más alto en directo en ambas pasadas nos daba la sensación que era para los Skoda Fabia R5 de Mikkelsen, Tidemand y Gilbert (en ese orden). Fuera de Skoda solo Suninen (pilota un Fiesta R5) nos parecía estar al ritmo de estos tres. Tanto en la SS2 como en la SS5 Mikkelsen marcaba scratch seguido por Suninen y Tidemand. A partir de aquí, el nivel y prestaciones de los coches bajaban mucho.

Nos quedamos hasta ver casi el último coche del campeonato nacional portugués y acto seguido emprendimos nuestra caminata particular. Tras recolocar el maletero del coche, activar gps y demás, nos pusimos en marcha; para nuestra sorpresa (no quedaba mucha gente en las cunetas) encontramos un gran atasco que nos hizo despedirnos virtualmente de las especiales en la ciudad de Braga (SS8 y SS9). Aún así, lo intentamos, total, la ciudad estaba de camino.

Cuando llegamos, un guardia nos paró para dejar pasar a uno de los últimos Fiesta R5, y con todo cortado, nos unimos a un pequeño convoy formado por un portugués y tres coches más españoles; el de la tierra intentó entrar por otro sitio pero al estar también cortado, pusieron rumbo al tramo de Vieira do Minho (SS10 y SS13), no suele ser bueno eso de «donde vaya el resto, tira tú», pasados unos kilómetros nos dimos cuenta de que el camino no era el que teníamos marcado, pero la verdad, fue gratis y muy bonito: atardecer en una carretera de montaña bordeando el río Cávado. Nuestros compañeros se quedaron unos kilómetros antes, para entrar en la ZE21, nuestra zona elegida era la ZE22 a unos 15 km de allí.

Llegamos a nuestro desvío y a que no sabéis una cosa: ¡estaba cortado por la policía!. Esta vez, llegamos con tanto tiempo que en una explanada colindante había hueco y aparcamos. Antes de montar nada, me fui al guardia y en un portugués casi autóctono, hablé con el agente de la autoridad. "El tramo está cerrado hasta las 4 de la mañana, menudo absurdo más grande, esto no hay quien lo entienda". Regreso cabreado y blasfemando en alto. Nuestros compañeros de parking nos dicen que esto en Portugal siempre es así, no en  Argarve respondo. Pero aquí en el norte, lo hacen así. Es decir, el tramo de acceso que es siempre de entre 5 y 7 km está cortado para personas y coches hasta las 4 de la mañana. Esto provoca que se forme un atasco a la entrada de los que vamos llegando previamente y luego un posterior atasco cuando lo abren. Y lo que más me cabrea: ¡tengo que plegar la tienda dos veces en la misma noche! "Qué va, ¡hoy dormimos en el coche!"

El GTC que ha hecho en sus 11 años de vida las veces de furgoneta, de "turismo lujoso" y que ha pisado lugares emblemáticos como Nordschleife, Maranello o Le Mans, iba a ser hoy nuestro dormitorio. Tras una deliciosa cena realizada gracias al camping gas en maleta que tenemos de nuestro viaje a las 24h de Le Mans en el Clio de km77 y que os conté en el Blog (primera de las cuatro entregas que hice), ponemos el despertador a las 3:55, tenemos por delante escasas 4 horas para dormir.

Antes de que suene el despertador, el ruido de los motores me despierta. ¡Estamos rodeados y bloquedados! Mientras el cristal se desempaña, salgo del coche, la caravana que hay es increíble. Nos ponemos en marcha, en procesión, todos seguiditos sin pasar de 2 velocidad durante algo menos de 6 km. La gente empezaba a parar, veo un hueco bueno para el coche, doy la vuelta y aparco. El tramo pasa a las 9:08, quedan escasas dos horas para dormir que luego hay que ir a buscar sitio antes que nadie.

Y así fue, al principio esta zona de espectáculo decepciona, está metida en un bosque, por lo que la visibilidad es malísima; una vez pasado el cabreo inicial, subimos ladera arriba y se abre un mundo de posibilidades. Quedan casi dos horas y los sitios buenos de la curva ya están ocupados, hay muy pocos pues ésta zona para el público está en alto y eso reduce mucho la visibilidad del coche. No me gusta. Abro google y veo otra curva, vamos a explorar y ahora sí, premio a dormir en el coche: una curva perfecta a derechas, tenemos primera fila, nos situamos: "hoy vamos a disfrutar".

Hago un inciso para una nota mental: no volver a dejar el abrigo en Madrid a pesar del tiempo caluroso que puedan pronosticar. El viento en el norte de Portugal (o por lo menos lo que hemos vivido) entra en los huesos y te congela.

Tras los esperados triple0, doble0 y cero, llega el primero de los WRC. El orden en el que pasa me descentra un poco, pero al no tener internet no sabíamos si había coches reenganchados o qué ocurría. El caso es que Ogier nos dejó impactados por la manera de tomar la curva, parecía que bailaba con ella. Pienso en los Ford, hoy van increíbles (Tänak también pasó como un rayo), ayer ambos nos habían dejado un poco que "ni fu, ni fa". Sordo en su línea, rápido pero sin ser espectacular —Dani, no me hagas caso—, y ya que vamos, queremos que sean espectaculares como lo fueron en ese paso todos los Toyota Yaris WRC (aunque pierdan tiempo, el primero de ellos fue Latvala en P7). La SS10 se la adjudicaba Ogier, P2 Evans (+0.2 s), P3 Neuville (+1.6 s), P4 Tänak (+2.1) con Dani Sordo en quinta posición (+3.4).

En la segunda pasada y esta vez sí, bajo un Sol de justicia, nos situábamos en la ladera: "esta vez nada de cámaras, vamos a ver el tramo de relax". En el momento el que pasó el MINI de Gorban que abría tramo, me levante y ya no paré, estuve danzando por todo el tramo, no puedo parar de fotografiar. En esta segunda pasada me es difícil comparar entre los pilotos porque cada dos o tres me cambiaba de posición para tener un nuevo punto de disparo. Pero sí os puedo decir que con Latvala gritamos de júbilo; hablaba justo tras su paso, con un aficionado que me contaba su viaje a Finlandia para ver el WRC y coincidíamos: "ay! si le funcionara la cabeza a este tío". Finalmente P5 con el mismo tiempo que Sordo (P4). El tramo lo ganaba Neuville metiéndole un segundo a Ogier.

Era momento de regresar al coche, hoy no había más tramos para nosotros. Cuando terminó la primera pasada teníamos dudas de si cambiar de tramo, pero al ver que los 100/150 coches que había entre el inicio de la zona de espectáculo y nuestro coche no se habían movido, decidimos quedarnos, lo normal es que al ir a cualquier otro tramo, la distancia al aparcar hubiese sido mayor y nos habría tocado andar bastante. Y todavía había que reservar fuerzas pues aún nos quedaba Fafe, que ya sabíamos de antemano que sería una etapa dura, pero no tanto... continuará.

2 Comments

  1. Genial la entrada. Tenía ganas de leerla pero me has llevado contigo hasta que un año pueda ir yo.

    Ansioso por leer más aventuras y trucos para preparar mi futuro viaje y sentir que he estado en el de 2017.

    • TheBox85

      Muchas gracias por tus palabras. Esperamos que te quedes mucho tiempo con nosotros!! GAS!!

  2. […] la primera parte de la crónica del viaje, os contaba la previa en Oporto y los dos primeros días de competición. Fafe se disputaba este […]

  3. […] lo que viviré en la XXXIV Baja Aragón. Tal y como lo hice con la escapada al Mundial de Rally —WRC Portugal Parte 1 y WRC Portugal Parte […]

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: