WRC Portugal 2017, un viaje en primera persona (Parte 2)

Prácticamente en cualquier deporte hay un día señalado, un enfrentamiento especial, una gran prueba. Ejemplos hay miles: una final de Champions League en fútbol, el ascenso al Col du Tourmalet en el Tour de Francia, el duelo Nadal-Djokovic en tenis, el GP de Mónaco de F1, la final de la NBA o de la Super Bowl. Y en el WRC, uno de esos días, es el tramo de Fafe, con su espectacular y ya mítico salto.

Cuando a principios de año te planteas (por encima) que viajes con temática del motor vas a hacer, mi particular respuesta para esta temporada estaba clara: "toca visitar Fafe"; porque la idea de ir a la primera prueba del Mundial en Monte-Carlo, siempre es una opción, aunque nunca la materializo.

Ogier en la SS19. Ganador del WRC Portugal 2017

En la primera parte de la crónica del viaje, os contaba la previa en Oporto y los dos primeros días de competición. Fafe se disputaba este año en domingo, doble pasada, a las 9:08 y a las 12:18. Aunque antes de ir a la parte en la que os cuento esas dos etapas, os voy a comentar la previa; una previa que bien se podría guardar como un decálogo a lo que no hay que hacer en un rally. Si esto mismo que os cuento, lo leo yo, pensaría que el narrador está viviendo su primer rally.

Tras la finalización del tramo de Vieria do Minho (sábado), pusimos rumbo a Fafe, aunque nosotros no íbamos a ir al pueblo como tal. El salto, que es lo que queríamos ver, estaba situado en el Parque Eólico de Fafe. Esa era nuestra intención y la de otros tantos miles de seguidores, así que los escasos 30 km los hicimos en caravana. Lo bueno de tener los mapas descargados en la tablet/móvil, es que en estos atascos monumentales te puedes poner a buscar una alternativa, esa que cuando la descubres, alimentas a tu súper lado de intrépido explorador. Hay veces que aciertas y te ahorras un montón de atasco, como fue en esta ocasión. Además, cuando te reincorporas a tu camino inicial, te encuentras con un gran supermercado. "Lo hemos hecho perfecto", le decía a mi compi mientras nuestras caras reflejaban auténtico júbilo. Momento para comprar hielo, cerveza de la zona y unos filetes para cenar.

Latvala, parte 1 de la crónica del viaje

Antes de llegar a la parte final de nuestro recorrido, pasamos por la Albufeira da Barragem do Ermal, un embalse muy bonito, un punto que marcamos con una señal de parada obligatoria en el viaje de vuelta a Madrid. Pero para eso todavía quedaba un día. Después de realizar aproximadamente unos 8 km, llegamos a punto en el que nos volvímos a parar y empezamos a ver los primeros coches aparcados en la cuneta. "Sergio, no puede ser, algo tiene que estar mal". Llegamos a la altura de unos paisanos que nos dijeron que estaba la carretera cortada. "¿Cómo? ¡Eso es imposible!" Según mis cálculos quedaban aún 6 km. A la zona del salto de Fafe, se puede entrar con el coche hasta el mismísimo tramo; vamos, que de todos los kilómetros que tenía calculado andar en estos días, en Fafe no estaba ninguno de ellos. Llegamos a la valla, nos tocó dar la vuelta y en nuestro regreso encontramos un sitio perfecto para dejar el coche, a unos 800 m, parece lejos pero era una buena ubicación, para el coche y para mi tranquilidad.

Nos dimos un paseo hasta el lugar en el que se encontraban los guardias, sin el peso de las cosas, estábamos explorando el terreno. Los agentes nos dijeron que el acceso estaba cortado, eran las 5:15 de la tarde. "Llegáis 15 minutos tarde".  No era cierto, habíamos llegado con el coche antes, pero no te ibas a poner a discutir, no sacaría nada a mi favor, era una batalla perdida. La cara de cabreo nos llegaba a los pies. Les preguntamos por el salto y nos dijeron que había que andar. Lo hicimos unos 500 metros más, acompañados de unos chavales. Hablamos, comentamos, reímos y finalmente nos detuvimos para mirar el mapa. Por desgracia, estaba en lo cierto, el salto se encontraba en esa misma dirección, pero a poco más de 5 km. No estaba equivocado en la ubicación pero mi error fue garrafal. Si algo he aprendido en todos estos años de rally es, que no te puedes conformar con lo primero que encuentres. Regresamos al coche y en nuestro camino nos percatamos de que los españoles se habían ido. Antes de hacer nada, volví a mirar el mapa, el mosqueo iba en aumento. "¿Por qué se han ido? ¿qué está pasando?" Llamémosle cansancio, llamémosle empanada mental, pero el caso es que me conformé con lo que había encontrado, y como os he dicho antes, no hay que hacerlo.

Neuville en la SS19

Asumimos que nos tocaba andar y pasar la noche a la intemperie. Mi compañero casi 10 años más joven que yo, está ilusionado, a mi en cambio, no se me pasa ese mosqueo/intranquilidad. Preparamos la nevera, el camping gas, los sacos de dormir y las sillas. Transformamos el armazón de un carro de la compra en un vehículo de carga de dos ruedas tirado por dos mulos, digo... por turnos entre Sergio y yo.

Los aficionados colindantes a la valla, sentados en sus cómodas sillas, compartiendo cervezas y risas, nos observaba mientras pasábamos. Teníamos la sensación de que nos consideraban dos auténticos tarados. Pero eso ya no nos importaba. Estábamos mentalizados de que la próxima hora, bajo un buen solecito, nos iba a tocar tirar del carro (uno) y cargar con las sillas (el otro). Esta etapa se nos hizo eterna y no ayudaba el gran sentimiento de confusión que teníamos. El motivo de lo primero es evidente, una cosa era andar y otra ir cargados al máximo. El desconcierto venía dado porque a medida que íbamos andando estábamos viendo un tramo de rally. "Es imposible, por aquí no pasan. Esto es seguro una parte de tramo, pero no puede ser Fafe, si lo es, me da algo". Pasados otros cientos de metros nos encontramos con un guardia y le preguntamos. Nos dice con gran humor que nos queda todavía, que no hay perdida. Pequeño alivio mental, quedan 3 km. Unos 15 minutos antes de llegar a nuestro destino entramos en la localidad de Lagoa. Un pequeño pueblo cuya plaza estaba abarrotada de coches, no os podéis hacer una idea, y creo que no soy capaz de expresar con palabras, nuestros sentimientos en aquel momento. "Por 15 minutos, por 15 minutos". Pero la meta está cerca, los hombros nos dolían, las piernas nos pesaban, nada importaba, Fafe nos estaba esperando con los brazos abiertos.

Ogier en la SS19

Llegamos al desvío a la vez que un coche que viene en dirección contraria. En ese momento me enfadé mucho conmigo mismo. "Loren, la has cagado, había que ir por el otro lado, seguro que se podía, menuda paliza tonta que nos hemos metido. Me voy a por el coche". Esta conversación interna se agravó cuando coincidimos con tres chavales. Uno de ellos se había metido por un camino tras unos coches y había llegado hasta el pueblo. Los otros dos llegaron al mismo punto que nosotros, se dieron media vuelta, 40 minutos más de atasco pero aparcaron en la puerta. "Sergio que me voy a por el coche, que mañana no ando cargado otra vez". Mi compi entre risas me calma.

Menuda paliza mental que me estaba dando yo solito, claro que mi cabeza entró en modo "mute" cuando levanté la mirada y ante mí, estaba aquella famosa ladera y justo a sus pies, el salto de Fafe. Llegamos, la ladera estaba vacía, no hay prácticamente nadie, misión cumplida.

Los sitios más cercanos a las medidas de protección —una red clavada con cuatro palos—, la primera fila, estaban ocupados, pero no había gente. Me sorprendió y recordó a los campings de Le Mans, allí vallabas tu zona (que habías pagado), pero aquí, era la primera vez que veía reservar sitio en un rally. No hay que olvidar que es un acontecimiento gratuito. "Estamos en Benidorm". Nos pusimos más o menos donde calculé que caerían los coches y detrás de un reservado ocupado por dos sillas. Una vez instalados, nos dimos una vuelta por turnos, había que vigilar nuestras posesiones y mantener nuestra posición, a la vez que sacíamos nuestra curiosidad por el entorno.

La noche se echó rápidamente encima, era el momento de cenar esas buenas chuletas y de abrir las primeras cervezas para festejar que tenemos buen sitio. Pero claro, si te dejas la navaja multiusos en el coche y no tienes mechero, el tema de abrir botellines es casi misión imposible.

Se notaba que había mucho ambiente, pero aún no en la ladera. Quedaban muchas horas y el viento que nos azotaba era bestial. Claro, estamos en un parque eólico y a nuestras espaldas (50 metros) hay un molino. Menudo ruído que hacen las aspas, eso sí, cada una de ellas de una manera diferente —una tenía un pitido, otra no se escuchaba apenas y otras podías escuchar su paso cortando el aire—.

Hay que dormir, nos metemos en el saco como medianamente podemos, porque al estar en una ladera, el saco se resbalaba y caías sin freno hacia abajo. Las sillas, inútiles (como me temía) pasaron a ser las paredes de un improvisado refugio anti-viento. El cansancio me estaba ganando la batalla, pero era imposible conciliar el sueño. La alergia se apoderó de la situación (las pastillas en el coche), la envidia de ver como tu compañero no se enteraba de nada tampoco ayudaba, el dolor de cabeza se sumó a la fiesta. Sueño, viento, frío... "da igual, estamos en Fafe", me repetía una y otra vez. Pero llegó un momento en el que no pude más. Me levanté a dar una vuelta, a tomarme una taza de caldo y a comprarme una sudadera. Por el camino me voy repitiendo una frase, creo que ya os la he comentado: "no volver a dejar el abrigo en Madrid a pesar del tiempo caluroso que puedan pronosticar y, menos, si haces noche al aire libre en una zona de mucho viento con un saco de dormir de verano (temperatura óptima 10-15º C), que mola mucho porque es pequeño y no abulta, pero no abriga."

Otsberg en la SS19

Parecía que la batalla en mi fuero interno la tenía un poco dominada, por fin puedo dormir algo, aunque al poco amanece y me desvelo con los primeros rayos de Sol. Otra vez me desespero. Me marcho a dar una vuelta, necesito andar. Fue entonces cuando me di cuenta de la cantidad de gente que hay, miles y miles de coches aparcados y gente acampando. Cuando regresé de mi paseo matutino, la ladera estaba con bastantes personas aunque fue a partir de las 7 de la mañana cuando la peregrinación a la zona se hizo más visible. Teníamos que hacernos fuertes, "no voy a estar sufriendo para luego perder mi posición". Mi mente en modo guerrillero me advierte.

Unos minutos antes de que pase el triple0 aparecieron las dos personas que tenían la primera fila cogida, una pareja de unos 70 años. No se muy bien como hemos aguantado sin desmontarles el chiringuito. Amablemente nos dicen que quitemos las cuerdas y que nos metamos, el karma. Durante la noche unos portugueses invadieron la zona de nuestra derecha, ese típico caso de mandas a los dos más corpulentos que luego ya irán los otros seis. Pero ya no importaba, no quedaba nada, estaba todo abarrotado y tenemos casi primera línea, miré atrás, con tanta gente la situación llegaba a ser agobiante. No me encuentraba bien, me dolía todo, tenía sueño, pero con el paso del coche cero tu cuerpo y mente te dan un respiro, ahora llegaba lo bueno e íbamos a disfrutar.

Mientras la televisión portuguesa hacía unas pasadas grabando al público, me comuniqué con los hulligans que tenía de vecinos. Me ven con la cámara y me dejan un mini hueco. Imposible disparar mirando, toca activar el Live View de mi Canon 80D. No me gusta hacerlo y menos estrenando la cámara, pero no queda otra. Hacer fotos buenas con los brazos en alto, sin ver de manera natural cuando llega el coche, es una tarea complicada y nada recomendable. Salvé la situación a duras penas con los primeros saltadores. No estaba satisfecho.

Imagen de la SS16, con cabezas de por medio

Poco a poco me iba haciendo un hueco hasta que pude hacer fotos mirando por el visor, no son las mejores porque aparecen cabezas (imagen superior), pero no me quedaba otra. Fotografío así a los últimos integrantes del WRC y a los primeros del WRC2.

"Ya no hago más fotos, estos no saltan mucho, estoy muerto y hay siempre cabezas". Esta frase la hice justo antes de que entrara en escena el piloto francés Gilbert y su Skoda Fabia R5. El público gritó en el inicio del salto y se puso en pie y como loco en la caída. El salto terminaba con un tortazo morrocotudo. "Menuda piña", escucho tras de mi, mientras enciendo la cámara rápidamente. "No me lo puedo creer, hubiese sido un fotón". La gente que tengo alrededor me preguntaba si lo había fotografiado. No, no, la suerte me estaba dando la espalda en Fafe desde el principio.

El salto de Gilbert no parecía malo en el despegue, pero el aterrizaje... ay amigo!; tocó con el frontal con el suelo, incrustando el radiador en la arena, acto seguido doble pirueta con tirabuzón a izquierdas y el coche se quedaba justo delante de nosotros. Salieron los pilotos dando el ok. El copi rápido acudió a la cima de la colina para avisar a los pilotos que venían detrás. Mientras, Gilbert negaba con la cabeza mirando el coche. El pobre hombre no entendía nada. Nosotros tampoco, estaba 40-50 cm clavado el radiador.

Aquí os dejo el vídeo oficial de este momento que os acabo de narrar. Lo hago restándole hierro al asunto del accidente, pues tanto piloto y copiloto salieron por su propio pie y en perfectas condiciones físicas. El sonido del golpe no se me olvidará.

A los 10 minutos apareció la grúa y la fiesta regresó a las gradas. Al pobre conductor, después de cargar el coche y desenterrar el radiador, le hicieron dar la vuelta en una zona complicada. Había un murito de hormigón que le dificultaba toda la maniobra, tres metros antes o después y todo hubiese sido más sencillo, pero más aburrido. Y lo digo porque se le fue un poco el embrague en uno de los movimientos; poco, pero lo justo para meterle de lleno un golpe al muro. Público en pie gritando y boceando, conductor levantando las manos y sacándolas por la ventanilla. ¡No necesitábamos mucho más para venirnos arriba! "uuuuyyyy" resonaba en las gradas en cada movimiento de volante, se fue el hombre por la puerta grande y nos dejó un gran vacío: la especial quedaba anulada, nos quedábamos sin ver pasar a muchos de los participantes (creo que unos 29). Lo peor, era que la espera hasta la segunda especial iba a incrementarse.

La SS16 se la adjudicó el piloto de Hyundai, Paddon, seguido de Tänak y Neuville. Ogier, el líder hasta el momento mantenía su posición con el cuarto puesto en Fafe. El salto de Sordo fue muy conservador, terminaba noveno a 2,1 segundos. Nada que ver con el "brinco" que pegó Lappi con su Toyota Yaris WRC, puro espectáculo.

No se movió casi nadie para la segunda pasada, que en esta ocasión, también era la Power Stage, una especial que da puntos extra. Estabamos justo a final de la etapa. A 300 metros del salto estaba la línea de meta, si alguien iba a jugársela, lo veríamos. Mis amigos portugueses se van y tengo espacio, ahora sí, ya no hay excusa, tengo lo que quería, aquello por lo que había sufrido tanto: tengo un buen ángulo de disparo. Mientras pasan el triple0, doble0 y el cero, la televisión hace entrevistas, graba a los espectadores "armando follón", me pide que pose simulando hacer una foto... nos lo estábamos pasando bien.

Tenemos a la vista a todos los reporteros gráficos que están preparados para hacer la foto de la trasera, cuando ellos se giran, toda la ladera se prepara. A los dos segundos vemos aparecer el helicóptero y acto seguido los coches. Algo bueno tiene que tener que televisen el tramo en directo.

¿Quién fue el mejor? No lo se, pero nos vuelve a parecer algo que salvo en el primer tramo del rally, siempre nos dio la sensación: Ogier lo tiene todo bajo control. En esta ocasión hizo un salto un poco más corto que en la primera pasada, no tan limpio porque casi aterriza de lado, pero da esa sensación de piloto total. El salto de Sordo es para asegurar posición, un podium en el Mundial no es cualquier cosa, se le nota que no quiere arriesgar, bravo por él, ¡podium para el nuestro!.

Tänak fue uno de los que hizo mejor salto (según mi interpretación, claro). También nos gustó mucho Neuville y Evans. Aunque si hay que hacer un top3 nos quedamos con: Lappi (arriba), que repetía en espectacularidad; Breen, iba muy fuerte y eso lo comprobamos en su largo salto y Ostberg, su despegue fue el más alto de todos.

Fuera de cualquier tipo de ranking nos encontramos con Al-Qassimi. El piloto de Citroën hizo un salto espectacular pero nada, nada efectivo. En directo nos pareció que iba desbocado, si Gilbert había dado la vuelta de campana, no sabíamos cómo él había librado la situación. Como podéis ver en la foto (abajo), aterriza con el morro. Lo de después es una "salvada" en toda regla. Roza todo el lateral (imagen) y sale de "rositas" de aquella situación que se le había complicado mucho, termina en 21ª posición, un puesto que le hacía caer hasta el 17 de la general.

Finalmente la Power Stage se la adjudicó Tänak, seguido de Neuville, Evans y Lappi. Los cuatro consiguen puntos extra, como Ogier, que finalizaba quinto, manteniendo así la primera posición de la general que le permitía hacerse con este Rally de Portugal 2017. Esta victoria del conjunto francés a los mandos del Ford Fiesta WRC de M-Sport le hace estar al frente de la general con 128 puntos (+22 ptos), igualando a victorias esta temporada con el segundo clasificado Thierry Neuville. El belga piloto de Hyundai finalizaba en segunda posición a 15,6 s del piloto de Ford. El podium en la cita portuguesa lo completaba el español Dani Sordo (con Marc Martí), terminó octavo en la especial a 1:01 del líder y con un colchón de 28,5 s sobre el cuarto de la general, Tänak. El piloto de Toyota, Latvala, finalmente pudo sumar dos puntos (9ª posición), tercera posición en el Mundial (88 ptos) por delante de Tänak (83 ptos) y Sordo (66 ptos).

Podium final

El último coche que vimos fue el Ford Fiesta #62 de la pareja española formada por Solans e Ibañez que compiten dentro de la categoría Junior WRC. Terminaron en 35ª posición en Fafe y los 32º de la general. Más de la mitad del público se había marchado y a nosotros, aún nos quedaban esos kilómetros de vuelta al coche, con un Sol de justicia que ahora sí, calentaba. Estábamos muertos de cansancio, llenos de polvo y pensando en la vuelta a Madrid. Bajón asegurado. Solo había una cosa que nos alentaba: el atasco gigantesco que estábamos contemplando. Escuché a uno de los conductores decir que llevaban ya 35 minutos parados. Me vuelvo a acordar de Le Mans, en aquella ocasión nos quedamos en el camping 3 horas (durmiendo), esperando a que todo el mundo se fuese. Aquí, ocurría lo mismo. Nosotros no paramos, no tenemos atasco, no hay tanto loco suelto a pie.

Meeke en la SS19

Llegamos al pueblo, es decir, no habíamos andado ni 25 minutos. Tenemos que hacer la primera parada. Justo empezó a llover, puede parecer que es un alivio pero cuando estás lleno de polvo, te conviertes en barro. Chubasco débil de 5 minutos. Seguimos, aunque a mitad del recorrido decidimos buscar una sombra y parar. "Sergio, quédate aquí que me voy a por el coche, no puedo tirar ni de las sillas". Mi compi no hablaba y solo me decía con la mirada "Dios te lo pague".

¿Os acordáis de ese tramo que era tramo pero que no debería ser tramo según mis cálculos? Pues amigos, resulta que era el SS17 Luilhas. En ese momento entendí todo, por eso estaba cortado el acceso, por eso los españoles desaparecieron, por eso allí había poca gente. Menuda cagada. No hay que conformarse con el primer sitio que uno encuentre, frase que retumbaba en mi cabeza.

Gran tercer puesto de Sordo

Llegué al coche no sin sufrimiento, recogí a Sergio y nos fuimos a aquel magnífico embalse, lo teníamos metido entre ceja y ceja cuando nos estábamos asando a mitad de la caminata. Había que darse un baño aunque el agua estuviese fría.

Menudo fin de semana de contrastes: frío mortal contra calor infernal. Momentos de bajonazos físicos y mentales con la euforia de ver los coches ir al límite. Mientras descansamos después del baño, recuperando fuerzas, comiendo algo y pensando ya en la vuelta, me salió del alma decirle a mi compi: "Sergio, he pasado la peor noche de mi vida". El cachondeo de mi compañero fue máximo: "pues yo me la he tirado entera durmiendo".

Ostberg en la SS19

Ir a Fafe creo que es algo que cualquier aficionado a los rallys debe hacer, al menos, una vez. Lo tiene que hacer porque nunca he encontrado tanta gente en un evento del motor fuera de circuito. Porque en Le Mans y quizás también, en las 24h de Nürburgring (reto para 2018, tal vez) esta afluencia es la normal. Ahora bien, si ya has estado, volver se me antoja un poco complicado. No porque me tenga que dar una paliza a andar, que nunca más. Es más bien porque es un sitio en el que tienes que llevar mentalidad de voy de fiesta al campo y por la mañana "empalmo" con un rally. Si quieres dormir y descansar antes, es difícil pues en las zonas de acampada el ruído de los altavoces, batallitas y griterio en general, te va a complicar la existencia. Dormir al aire libre en esta zona no es nada recomendable (salvo que queráis satisfacer vuestro lado masoca) y hacerlo en otros pueblos e ir por la mañana al tramo, se me antoja complicado siempre que queráis tener un buen sitio —eso o te acuestas a las 7 de la tarde y te levantas a las 4 de la mañana—.  Desde luego, Fafe es diferente a todo.

Por si os planteáis hacer un viaje similar (Oporto "sin escatimar pero sin despilfarrar" y de rally "sin pasar apuros"), os facilito más o menos nuestras cuentas. Nos hemos gastado en total 425 euros, gasto para dos personas. Si conseguís no comprar nada de merchandising (como mi compi) el viaje os podría salir por 170 euros/persona. Esto es difícil, yo intenté no hacerlo dejando la cartera en el coche, pero el ser humano es débil y la cartera de mi compañero fácil de abrir.

Hemos realizado 1500 km aproximadamente, según el ordenador de viaje del coche, el consumo medio ha sido de 5,8 l/100 km y nos hemos gastado 130 euros en gasoil (solo 10 € en Portugal). Hemos tenido dos tipos de peaje: los que están vinculados coche y tarjeta, aquellos en los que no hay que parar para pagar y los de toda la vida, en esos en los que hay que parar dos veces: para recoger el ticket y para pagar . En los primeros nos hemos gastado 18 euros. Para los segundos hemos empleado 25 euros —de esos, 8,80 € en España—.

Antes de despedirme, os contaré dos cosas. La primera de ellas es que cada vez que termino un viaje de este tipo, pienso en la posibilidad de comprarme un Skoda Yeti, y luego evoluciono la idea hasta una Peugeot Partner camperizada. Aunque en este viaje a Fafe he descubierto que quizás ya no me hace falta un coche/furgoneta, la solución está en el techo. Nos leemos en la próxima aventura!! Un saludo!!

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  1. […] Las respuestas para éstas incógnitas se harán de rogar. Os invito a que me sigáis en la cuenta de Instagram, en la parte de las historias iré contando cómo va el viaje. Y el martes próximo, os contaré aquí todo lo que viviré en la XXXIV Baja Aragón. Tal y como lo hice con la escapada al Mundial de Rally —WRC Portugal Parte 1 y WRC Portugal Parte 2—. […]

  2. […] y una brisa se levantó; empezaba a refrescar y yo volvía a recordar lo mal que lo pasé en Fafe viendo el WRC (aquí te cuento la aventura). Pero el frío duró lo mismo que tardaron en pasar éstos pequeños […]

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